FATE UPRISING
¡Sean bienvenidos a Fate/Uprising! Un enfoque más apocalíptico de la clásica historia de Fate de Nasu, con algunos matices de Grand Order. Una ambientación What If, de algo sucedido en la tercera guerra del santo grial que retrocedió el avance del mundo por muchas décadas, estancándolo y creando una nueva era, donde los magis son perseguidos por los no mágicos y las phantasmal vuelven a caminar con nosotros: la era Uprising.
Tras el cataclismo, viene la repoblación... y el contraataque
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Desert heat [Priv. Alejandro Sánchez]

Meritamón

Dom 18 Jun 2023, 06:33

Desert heatÁfrica, Egipto, 09:17 amComo ya era una costumbre en ella, sin nada mejor que hacer salvo vagar, hacía esto mismo oculta de los humanos gracias a su forma espiritual; así ahorraba algo de energía por lo que veía una jugada con la que matar dos pájaros de un tiro. Su época dorada de ser el centro de todas las miradas ya había pasado, y cuidado, que de ser el centro de atención lo haría con gusto e inclusive disfrutándolo, mas aquel no era el momento. Cuando estaba viva, tanto en su papel de princesa como de reina, sentía que le faltaba tiempo para hacer todo lo que ansiaba; irónicamente, ahora que tenía todo el tiempo del mundo (más o menos), no tenía tan claro lo que debería hacer.

¿Qué quiero hacer? —se preguntó a sí misma como un susurro que escapó de entre sus labios y se alejó con una suave brisa de viento. Pensándolo bien, quizá solo quería mantenerse junto a su madre. Se había acercado lo suficiente a las ciudades egipcias de la actualidad y no terminaron de ser del agrado femenino. ¿Dónde quedaron los caballos para viajar? Los automóviles eran ruidosos, feos y contaminaban. Oh... Hablando de contaminación... El poco respeto que se tenía a la naturaleza era algo que ponía de mal humor a la de ojos heterócromos.

En su interior existía una mezcla de sentimientos que trataba de controlar para poner orden a su existencia. Le desagradase en mayor o menor medida, eso no significaba que fuese a mover un solo dedo para cambiar el sistema impuesto. Ella ya no era princesa ni reina; ella ya no tenía tal poder de gobierno.

En un mercado callejero, asimilándose de manera lejana a lo que recordaba de su Egipto natal, decidió adoptar su forma corpórea para pasearse con elegancia y magnificencia entre los mortales. Era tal su belleza que, antiguamente, no solo se dijo que era la viva imagen de su madre Nefertari, sino que se la llegó a comparar con la mismísima diosa Hathor: amor, belleza, sexualidad... Todo un honor para ella. Y fue eso mismo, la hermosura y seguridad que irradiaba con cada mínimo movimiento, lo que hizo que un mercader le ofreciese un pequeño racimo de uva como obsequio. —Muchas gracias, señor. Es usted muy amable —le dedicó una cálida sonrisa al tiempo que aceptaba el regalo.

Con la fruta entre las manos tomó una de las uvas y se la llevó a la boca para degustarla y saborearla, refrescándose con su sabor y viajando por unos instantes al tiempo en el que comió aquel manjar junto a su familia. Fue por esa distracción, por ese recorrido por el mar de sus memorias, que se distrajo un poco al caminar si ver realmente hacía dónde se dirigía. En consecuencia, aunque nada grave ni de lo que preocuparse en realidad, chocó contra alguien saliendo así de su propia burbuja. —Disculpe —se apresuró a decir—. Estaba un poco distraída. ¿Se encuentra bien? —preguntó por simple educación. Era obvio que no le había podido causar ningún daño, pero ante todo, hablaron sus modales. Como tal, alzó la mirada para encontrarse con ese único orbe azul que portaba el caballero, estando el otro oculto bajo un parche y siendo suficiente para captar su atención.
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Alejandro Sánchez

Mar 20 Jun 2023, 01:49

Desert heatÁfrica, Egipto, 09:17 am
Si había algo que Alejandro había aprendido de sus viajes en estos años, era que la mayoría de las veces las expediciones a África siempre resultaban ser una de las más desafiantes. No solo por el nivel de pobreza de los países, que dificultaban los movimientos de Alejandro la mayoría de las veces, sino también por el clima que podría llegar a haber. Eso aumentaba al doble para Egipto, que parecía ser un país donde abundaba el calor a todas las estaciones del año. Eso no ayudaba en lo absoluto, si se sumaba a las tormentas de arena y a la arena en general. La exploración valía la pena, por lo aquello era motivo más que suficiente para que Alejandro pudiera soportar todo ese calor infernal. Aparte, siempre venía preparado con muchas botellas de agua y una carpa con talismanes mágico que mantenían temperado el interior, porque si de día hace un calor horrible, de noche hacía un frío que podía llegar a helar hasta los huesos.

Si, sin duda alguna, Egipto era una de las zonas más desafiantes a explorar. Ahora mismo, estaba en esa ciudad la cual sería su punto de partida. Su objetivo era llegar a una de las pirámides que había cerca y explorarla, en su totalidad si es que podía. Y eso llevaba al problema final: las pirámides no eran muy amigables que digamos. La mayoría de estas, al ser antiguas y sobre todo las poco exploradas, tenían trampas y pasadizos secretos. Era fácil morir ahí, y era fácil también perderse y no encontrar una salida. Era todo un reto para un explorador como Alejandro y eso era algo que hacía hervir su sangre. Después de todo, a alguien como él no le importaba morir si lo hacía haciendo lo que más le gustaba.

Era tanta su emoción, que terminó chocando contra una persona. Inconscientemente llevó su mano hacia la cintura de la persona para estabilizarse, y evitar así que esta cayera también. — Debería disculparme yo. Lo siento mucho, señorita — le regaló una sonrisa e inconscientemente la inspeccionó de forma analítica con la mirada. Solo por la tonalidad de piel llamó su atención. Eran compas de tonalidad bronceada, aunque siendo justos, esa tonalidad de piel era muy habitual de ver en África. — Me encuentro bien. ¿A usted no le pasó nada? — le preguntó con preocupación. Alejandro era bastante alto y fornido, por lo que le preocupaba haberle ocasionado algún daño por accidente.

Mi nombre es Alejandro. Permítame compensarla por chocar con usted, es lo mínimo que puedo hacer — dijo con resolución mientras esperaba respuesta ahora por parte de la morena, que era bastante linda, pero eso no venía al caso cuando sus prioridades eran otras. Aparte, ahora mismo estaba en modo "aventurero".
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Meritamón

Mar 20 Jun 2023, 06:41

Desert heatÁfrica, Egipto, 09:17 amMovida por el interés o la simple curiosidad, escudriñó con mayor detenimiento al contrario: piel tostada, cabello azulado, cuerpo fornido... De no ser por el aura que desprendía y quizá por el acento, cualquiera pensaría que era nativo de allí. Pero engañar a sus ojos era tarea compleja. ¿Los orígenes ajenos? Un misterio, y con el mestizaje de las épocas modernas, ni siquiera sería capaz de asegurar que no tuviese sangre mixta corriendo por sus venas.

Buenos reflejos —felicitó, deslizando su mano con un roce sutil, suave y agradable por esa masculina que había atrapado su cintura para evitar un accidente mayor. Quejarse por ese acercamiento o confianzas no estaba dentro de sus planes: de ser otros tiempos igual esa mano hubiese sido cercenada por tocar a la realeza sin permiso, mas no era el caso actual para la suerte de todos. Hubiera sido una escena poco agradable—. Es un alivio que se encuentre bien —como ya suponía teniendo en cuenta su constitución—. Estoy perfectamente —aseguró, tomando una nueva uva y dejándola reposar sobre sus labios con delicadeza—. ¿Parezco una doncella en apuros? —su tono amable chocó contra la pequeña y esférica fruta antes de que esta terminase en el interior de su boca, saboreándola.

Alejandro... —pensativa, descartó que fuese nativo de Egipto. Ese nombre no tenía nada que ver con el actual árabe y los comunes nombres de los egipcios. Aunque de nuevo, ¿y si realmente nació allí pero sus padres eran extranjeros? Sonaba interesante cuanto menos—. Sería descortés por mi parte no presentarme, mas lamento decir que por lo pronto mi identidad le supondrá un misterio —mostró una sonrisa ladina, divertida y quizá con un lejano toque de picardía—. Puede llamarme Caster de momento, si gusta —concluyó, revelándose como servant pero manteniendo oculto su verdadero nombre. Hasta no saber las intenciones que pudiese tener el contrario prefería no arriesgarse más de la cuenta.

Y dígame, Alejandro; ¿cómo planea compensarme? —inquirió poco antes de comerse otra de las uvas. Deliciosas y con un deje de frescura al morderlas, tuvo la educación incluso de ofrecer una al contrario: dejó la pequeña pieza a la altura de los labios ajenos, sin tocarlos, a un par de centímetros de distancia dándole la opción de aceptar o rechazar—. ¿Debo suponer que ya tiene algo en mente o va a improvisar en sus acciones? —agregó con cierta curiosidad. No pedía compensación alguna y tampoco la necesitaba. Había sido un choque, algo común; no sentía que hubiera sido una ofensa adrede o una forma de buscar dañarla directamente. Aún con esas, solo por pasar el rato, estaba dispuesta a ver dónde le llevaría aquel encuentro.
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Alejandro Sánchez

Miér 21 Jun 2023, 02:35

Desert heatÁfrica, Egipto, 09:17 am
Gracias, años de práctica — mencionó mientras sonreía divertidamente. — Soy más alto que la gente promedio, así que tengo que tener cuidado con mi propia fuerza — se rascó un poco la cabeza mientras se encogía de hombros. — Pero, me alegra también que no se haya caído y dañado ese lindo rostro suyo — soltó una pequeña risilla. Honestamente no estaba siendo coqueto, no a posta. La propia naturaleza misma del moreno le hacía ser así en primer lugar, casi siendo de forma inconsciente. — Mmmm, ¿vives aquí? — cuando ella preguntó si le parecía una doncella en apuros, Alejandro contrarresto con su propia pregunta, pero tenía un motivo. — Si vives aquí, entonces no considero que lo sea. Egipto tiene uno de los climas más duros que pueden existir y eso supongo endurece a la gente de nacimiento para poder vivir en tales condiciones — se encogió levemente de hombros.

Sus dos cejas se alzaron al escuchar como se había presentado, su boca pareciendo un perfecto "O" por unos milisegundos. Luego la cerró y soltó una pequeña carcajada. — Por supuesto. La llamaré como tal, señorita servant — le guiñó el ojo, entendiendo el significado de ello. Y al decirle eso, también revelaba su identidad como alguien que estaba familiarizado con temas de la magia. Se llevó una mano al mentón, a la par que cerraba sus ojos momentáneamente y un tanto pensativo. — Si te soy sincero... ¡No tengo idea! — soltó una carcajada. — No conozco este lugar lo suficiente para invitarte algo o llevarte a algún sitio en específico — le dijo mientras se rascaba la mejilla.

Aparte, pronto iba a salir para dirigirme a la pirámide más cercana — se dio una palmadita en la mano mientras sonreía cual niño pequeño. — Verás, soy arqueólogo y aventurero. Me gusta mucho viajar por el mundo — y probablemente eso a la chica no le interesaría, porque no le había preguntado, pero a Alejandro siempre se le terminaba yendo un poco la olla cuando hablaba acerca de una de sus pasiones. — Y la pirámide cerca de este pueblo está inexplorada, y quiero aventurarme a ver que encuentro — sentenció alegremente. — No me importan las riquezas que pueda tener ni nada de eso, simplemente quiero... adentrarme a lo desconocido — se río.

Y eso le había dado una idea. — Mmm... Si quieres si encuentro algo que te pueda interesar en la pirámide, puedo dártelo. Como compensación por casi atropellarte — se rascó la mejilla y le regaló una sonrisa de medio lado, muy despreocupado. Alejandro era un chico muy despreocupado en ese sentido. Veía la vida como era y la afrontaba en el presente, sin preocuparse ni del pasado ni del futuro, como bien estaba quedando demostrado al estar hablando con Cáster.
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Jue 22 Jun 2023, 07:31

Desert heatÁfrica, Egipto, 09:17 amUna divertida sonrisa amagó con dibujarse en sus labios, irónica aunque no lo pareciese. Un humano presumiendo de fuerza... Qué adorable. No podía salvo verlo de ese modo, como un humorístico comentario ahora que era una servant y, pese a no ser de las clases más fuertes en cuanto a fuerza física se trataba, seguía estando por encima de la media mundana. Mas no por ello señalaría ese detalle. A sus ojos el contrario desprendía seguridad en sí mismo y eso era importante, al menos, mientras que no escalase más allá y llegase a la arrogancia o egocentrismo.

Adulador —dijo en un pequeño murmuro sin ofenderse por ello—. Se puede ver de ese modo —por lo pronto sí que vivía en Egipto. Aquí y allá, y aunque no tenía una residencia fija en una ciudad, su predilección se encontraba en aquellas tierras en las que tanto tiempo pasó en vida: la actual Lúxor, con las ruinas del templo de Amón en Karnak—. Hmm... Ya veo que no es un loco aventurero que viene sin saber lo que le espera —pues como bien había dicho el contrario, el cálido clima del día contrastaba mucho con la gélida temperatura de la noche. Dependía también de la época del año, y sin embargo, el mundo estaba bastante descompuesto por sí mismo.

O quizá se apresuró al decir que no era un loco aventurero, pues lo siguiente que llegó a su canal auditivo fue suficiente para cambiar de opinión. Atendió a sus palabras para así descubrir que era un aventurero de verdad (si es que eso era una profesión, porque no lo tenía muy claro) y lo que verdaderamente captó su atención: arqueólogo. De ser así debía estar bastante informado sobre Egipto, ¿cierto? Se le antojaba cada vez más interesante y empezaba a pensar que aquel fortuito encuentro quizá fue obra de los dioses, uniendo el destino de ambos para pasar, como mínimo, un buen día lleno de recuerdos por parte de la fémina.

Señor aventurero —decidió apodarlo de ese modo en lugar de llamarlo por su nombre—, debo advertirle de algo que quizá sea de su interés —buscó tomar el camino recto y más sencillo para llegar a su objetivo; sincera en todo caso, no se andaría con rodeos. Si acaso tomándose su tiempo para seguir degustando alguna uva más—. ¿Sabe por qué no está explorada? O por qué no hay registros en la actualidad —agregó como un pequeño detalle—. Nunca pasé mucho tiempo en el Alto Egipto, sin embargo, es bien sabido que aquí, en Dahshur, se construyeron once pirámides; asimismo, que las más conocidas sean la Pirámide Acodada junto con la Pirámide Roja —explicó con calma y gran sabiduría por su parte—. Siéntase libre de corregir mis palabras si son equívocas, ¿pero le interesa la Pirámide Negra? Su falta de exploración es debido a los cimientos de la misma: en otras palabras, actualmente puede ser peligroso.

Como si de una enciclopedia se tratase, soltó aquella información a la espera de que fuese confirmado el posible destino del hombre. —Y dicho sea de paso, debo agregar que no le permitiría saquear ninguna tumba. Tal delito no puede pasar impune en mi presencia —firme en sus palabras, su tono se tornó algo más serio aunque no por ello violento o agresivo. Era una clara advertencia: una de quién se había manifestado en un cuerpo joven de princesa mas gozaba de los conocimientos de toda una mujer adulta, y como tal, así se mostraría al mundo—. Respeto los tesoros ajenos así como deseo que se respeten los míos —irónicamente, las posibilidades de que muchos de ellos estuviesen en un museo eran altas, no obstante, prefería eso a que estuviera en manos de delincuentes.

Su heterócroma mirada se desvió por un segundo hacia la dirección que tomarían de aceptar el aventurero dicha travesía hasta la pirámide. Con paso lento pero decidido, terminó acuclillada frente a un pequeño infante que parecía no tener hogar. Mostró una afable sonrisa, y siendo que la fruta se podía considerar un lujo en ocasiones, no dudó en ofrecerle el racimo completo. Ella no necesitaba comer: lo hacía por gusto. Viendo el brillante rostro del niño y ese par de ojos iluminándose por tener algo de comida, tras agradecer el gesto, corrió hacia un pequeño grupo de más menores. —¿Desea que haga de guía por la travesía en el desierto? Es fácil perderse, y con la temperatura que hace, bien debe saber lo complicada que puede ser su aventura —se dirigió al peliazul, señalando con el índice de la diestra el camino a seguir.
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Dom 09 Jul 2023, 21:05

Desert heatÁfrica, Egipto, 09:17 am
Oh, no. Posiblemente si esté loco como los demás — refutó tranquilamente sus palabras mientras la sombra de una sonrisa podía apreciarse en su rostro. — Sin embargo una cosa es estar loco y otra no tomar las precauciones adecuadas. Seré intrépido, pero no estúpido — recalcó mientras se encogía de hombros y mostraba una despreocupada sonrisa. Arqueó una ceja cuando le dijo que podría tener algo de su interés e inclinó su cabeza para que prosiguiera. Viendo que era una servant, aparentemente de Egipto además, Alejandro no iba a rechazar cualquier dato de alguien que claramente sabía de lo que hablaba. Escuchó atentamente sus palabras y entrecerró sus ojos momentáneamente, llevándose una mano al mentón, un tanto pensativo. — Estás en lo correcto, ese es mi objetivo principal. La pirámide negra — reveló mientras le miraba con un poco de curiosidad. Sus palabras confirmaron lo que ya sabía, de que la pirámide no había sido explorada por la irregularidad en como fue construida.

Levantó sus manos cuando se volvió un poco hostil. — Descuida, descuida. No pensaba hacerlo, solo era por si servía como ofrenda de paz
— sonrío despreocupadamente. — No me interesan ese tipo de riquezas ni nada por el estilo. Simplemente la emoción de explorar algo que nadie ha logrado hacer antes es suficiente para mi — concluyó mientras se encogía de hombros levemente. Alejandro si tenía uno que otro plan para poder explorar la pirámide, pero de momento no había nada claro respecto a ello. Tendría que llegar a la pirámide y ver con sus propios ojos su estructura, para armar un plan más apropiado.

Saludó, no sarcásticamente. — Entendido, señorita. Puede estarse tranquila con saber que no saquearé nada de la pirámide — asintió, hablando con sinceridad pues. Como bien dijo, no pensaba hacerlo. Resultaría ser algo de muy mal gusto y no iba a pisar las costumbres de otros países en ese sentido.

Al ver lo que hacía con el niño, el moreno ladeó un poco su cabeza. — Eres una buena persona, realmente — soltó una pequeña carcajada, pero no se estaba burlando de ella ni mucho menos. Su ofrecimiento si le había tomado por sorpresa y se quedó en silencio un momento, pensativo y meditando la propuesta. El mismo sabía de lo duro que era el desierto, sobre todo porque dudaba que pudiera llegar en un solo día a la pirámide, lo que haría que tuviera que acampar en medio del desierto con todo el frío de la noche. — Interesante... Acepto tu propuesta, Cáster — le tendió la mano para un apretón amistoso y así firmar el trato.
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Jue 20 Jul 2023, 12:58

Desert heatÁfrica, Egipto, 09:17 amUn loco... ¿precavido? Casi parecía una contradicción en sí misma, pues en su definición de locura, entraba el realizar acciones sin pensar en las consecuencias. Por supuesto, el comentario ajeno no fue salvo un golpe de realidad que demostraba cómo cada individuo formaba su propia definición de una palabra. Basándose en ello, ¿qué tipo de locuras cometería? Explorar una pirámide que podía derrumbarse en cualquier momento lo era tanto como vagar por el desierto sin conocimiento del terreno. Le provocaba cierto interés.

No hay mayor ofrenda de paz que el buen actuar —mencionó, satisfecha de que su intención no fuese la de saquear tumbas ajenas. Como bien había advertido eso era algo que no permitiría, y aún con todo dicho, mantendría un ojo en el contrario por mera precaución: ya fuese por ladrón o por descuidado, pues a su pesar, no dejaría que muriese en el interior del gran monumento. Prefería no ponerse en riesgos innecesarios ya que quería volver a ver a su querida madre, aún con esas, ella ya estaba muerta y por ende "morir" no le supondría tanta desgracia como al mortal—. Si lo que busca es la emoción, entonces, con gusto permaneceré a su lado en esta aventura.

Cabía la posibilidad de que el peliazul fuese el mayor actor en la faz de la Tierra. A ojos de la egipcia, no percibía maldad alguna en él sino la genuina pasión por explorar lo desconocido y bailar por la fina cuerda que separaba lo seguro del peligro. Arriesgado por su parte, eso no lo negaría, aunque no hacía daño a nadie. Si hubiese dado con otro tipo de persona con una personalidad muy diferente, seguramente, ni siquiera le hubiese dedicado palabras amables sino un trato frío o inclusive hostil.

Gracias por esas palabras. Me lo consideré en vida incluso cuando debía tomar decisiones más estrictas —pues no siempre se obtenía un reinado de paz con la simple amabilidad. En ocasiones una leona debía enseñar los colmillos para poner en su lugar correspondiente a quienes osasen desafiarla; de ser necesario atacar. Solo sería el último recurso a ser posible. Sin más, centrándose en lo que debía, aceptó ese apretón de manos—. Si ya tiene todo preparado, en ese caso... —hizo un gesto con su cabeza para que la siguiese.

Lo primero era salir del casco urbano hasta la zona que delimitaba con el desierto. Esa fue la tarea más sencilla con mucha diferencia. Cuando todo lo que alcanzaban a ver era arena, el momento de la verdad se hizo presente. —Hoy no hay ni pizca de viento —murmuró como un pensamiento en voz alta—, y el sol está casi en su punto más alto —agregó alzando la vista al cielo para vislumbrar la grandiosa estrella que los iluminaba—. Espero que se haya hidratado correctamente. El camino no es excesivamente largo, mas dadas las condiciones, será tan agotador como cualquier otra caminata de mayor duración —comentó con calma.

Dio el primer paso a lo que podía considerarse un verdadero infierno para muchos. La huella de su pie descalzo quedó grabada en la arena, y con su caminar, el camino se fue marcando. Con algo de suerte las huellas perdurarían y le sería más sencillo al contrario regresar sin un guía en caso de que hubiese algún inconveniente o, quizá, se arrepintiese a mitad de camino. —¿Puedo preguntar por alguna otra aventura que haya tenido más allá de estas áridas tierras? —cuestionó con el único fin de romper con el silencio y crear una situación más amena.
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Lun 14 Ago 2023, 00:39

Desert heatÁfrica, Egipto, 09:17 am
Ladeó su cabeza y asintió. — Entonces con gusto aceptaré tu compañía, Caster — sentenció con tranquilidad, pero a la vez con emoción. Si antes sentía emoción por explorar aquellas pirámides, hacerlo al lado de un servant que claramente venía de aquel lugar y sabía a lo que se enfrentaba, lo podría volver aquello mucho más excitante. ¿Qué encontrarían en esa travesía? ¿Qué abría dentro de las pirámides? No le mintió a ella cuando le decía que no le importaban las riquezas ni cosas de ese estilo. Más bien, era la emoción de encontrar lo que nadie más había podido encontrar lo que le terminaba por emocionar, por lo que posiblemente no iba a tener ninguna clase de problemas con la servant. Sin embargo, todo podía pasar. Pese a que ella había accedido, igual tendría la guardia un tanto en alto. A estas alturas cualquier cosa podría pasar, por lo que era mejor tenerle un ojo encima ante cualquier contra tiempo. Así ambos tendrían un buen rato.

Sus palabras le hicieron mirarla con curiosidad. — ¿Fuiste alguna especie de gobernante o algo? — le preguntó sin malicia. Le daba igual si sabía su identidad o no, simplemente le gustaba hacer conversa. Como dijo lo de tomar decisiones en base a ello, pensaba que estaba acostumbrada a tomarlas en situaciones de esa índole. Acató la orden de seguirla, yendo junto a ella hacia la salida del pueblo y empezando la travesía por el condenado desierto hasta el lugar destinado. Sería una travesía dura y probablemente tendría que acampar en la intemperie en medio del desierto. No era lo más extremo que había hecho, pero si sería lo suficientemente loco.

Escuchó sus palabras y miró entonces hacia arriba, entrecerrando sus ojos. Al igual que ella, si lo había notado, por lo que lo tenía muy en mente. — Hidratado e igualmente tengo más botellas en mi mochila — señaló. Además, bueno, gracias a su magia podría mantenerlas heladas pese al clima. — Se que los servant no lo necesitan, pero no dudes en pedirme comida o agua si lo deseas — le dijo al cabo de unos segundo mientras mostraba una pequeña sonrisa.

Mientras caminaban, marcando sus huellas, sus palabras le hicieron voltear a verla nuevamente. — Mmmm... Veamos. Una vez tuve que escalar unas montañas chinas. Eran muy frías y me vi atrapado en una tormenta con quien consideraba mi enemiga, teniendo que encontrar refugio en una cueva — soltó una pequeña carcajada. — Fue una situación bastante tensa aquello y hasta el día de hoy sigo sorprendiéndome con que no hubieramos acabado a golpes, pero supongo que las circunstancias pueden hacer que hasta los más mortales enemigos se unan si la situación lo amerita — se encogió de hombros.
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